Violín, debería ser femenino, die Violine, como en la lengua de Goethe.
Hombre y Violine en estrecha relación

Restaurando un débil violín, maltratado, roto, tensionado, de uso y abuso, de vida.
El artesano trabaja dulce, con manos creadoras, moldea die Violine.

.
Nunca había sido el objeto poseído con tanta armonía, die Violine se convierte,
¡ es ser !, experimenta lo insinuante como erótica danza y el artesano percibe.
Pasiones complejas recíprocas, uno moldea y otro es moldeado,
y en el durante se manifiesta el deseo, el sentir eclosiona,
¡ Ay ! y el consentir vedado.
Abrazados en posturas más que sutiles,
alcanzan lo inexplicable, palpitando, disfrutando.

N.b.: Que no es lo mismo sentir que consentir.
Para P.J, por sus buenos consejos. Gracias.