lunes, 5 de abril de 2010

LA BELLEZA DEL PERDEDOR

El perdedor posee una extraordinaria y sutil belleza encapotada por una especie de musgo, belleza imperceptible a simple vista y abrumadora si se consigue traspasar esa especie de planta de lugares sombríos que la cubren.

El perdedor sabe de su condición y del grupo al que pertenece. Todos fueron tocados al nacer por esa vara mágica que nos otorga o nos quita, según las hadas que en la cuna nos arrullaron.
El perdedor batalla constante a sabiendas de su derrota. Es su sino, lo acepta, lo cumple, y en las noches de sus días llora con la inocencia del niño perdido, abandonado.
Gana lo mínimo y rauda llega la derrota que volverá a sumergirlo entre las aguas fecales de la existencia. Se entrena y perfecciona aun consciente de lo inútil, pero es perfeccionista por naturaleza, esa naturaleza que lo entregó sin miramientos al salvaje juego de la vida, la muerte y el tormento.
Si es usted uno de éllos o desea reconocerlo, observe a través del musgo, se encontrará con una sonrisa llana , con el brillo de una honda mirada . Reconocerá entonces esa belleza profunda y el agudo pesar de vivir.
No le cause heridas, su piel expuesta al sol ya está quemada.

2 comentarios:

Sergio Torres dijo...

Perder...cualquier día pierdo hasta la cabeza. Lo bueno es, que como decía Janis Joplin en una de sus canciones, la libertad no es más que no tener nada que perder...

Morgenrot dijo...

Bienvenido, Sergio.

Pienso que la condición de perdedor, siendo universal, es especialmente incisiva para determinadas personas, que nacen ya " tocados" por algo especial. Quizás la Joplin fue una de éllas, pues la libertad está tan limitada como el apego espiritual o material que el ser tiene con respecto a los elementos que nos rodean.

Saludos de hermosa perdedora